Jóvenes ecuatorianos viven una experiencia de misión con ancianos y niños discapacitados

Durante las fiestas navideñas, un grupo de jóvenes del departamento de Pastoral Juvenil Vocacional y Misionera del distrito de Ecuador partió a Penipe, un pueblo de la provincia de Chimborazo, para ayudar en el Centro de las Hermanas de los Ancianos Desamparados y Casa de las Franciscanas de la Caridad en el cuidado de ancianos y de niños con discapacidad mental.

Steven Chicaiza, un joven de 16 años, ha acudido a esta misión por segunda vez. Allí ha ayudado a los niños con discapacidad mental y física. “Cambiamos pañales, le damos de comer, jugamos con ellos… y les ayudamos en los invernaderos, huerto, y cocinando” asegura este joven.

Esta experiencia es muy gratificante para los jóvenes. Según indica Steven, “para mi esta experiencia de misión me ha hecho valorar las comodidades que uno tiene, valorar a mi familia, a mis amigos y todas las personas que te apoyan”.

“La verdad es que esta misión me cambió la vida ya que gracias a ella yo conocí a Jesús y me siento muy agradecido porque gracias a eso soy una mejor persona” continúa este joven ecuatoriano.

Por último, Steven invita a todos los jóvenes a que se animen a ser misioneros. Sé que hay jóvenes de buen corazón, o tal vez jóvenes que esperan una experiencia así para darse cuenta de cómo es la vida en realidad”.

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