Testimonio sobre Ecuador desde la Delegación de Misiones

Durante quince días, el pasado mes de enero, he visitado junto a nuestro Superior Provincial, P. José Luis Munilla, las comunidades de Quito y Bahía de Caráquez en Ecuador. Nuestro viaje venía motivado por la participación en la Asamblea anual de Distrito. Esta tuvo lugar en Bahía de Caráquez, donde los Dehonianos que están en Ecuador llevan trabajando los últimos 20 años. En este encuentro los religiosos que trabajan allí revisaron la vida comunitaria, el trabajo pastoral, las obras sociales y el funcionamiento de cada proyecto. También se acordaron decisiones para afrontar los retos y seguir caminando.

En la ciudad costera de Bahía, provincia de Manabí, aún son visibles los efectos de los terremotos de 2016. Grandes solares vacíos son el único testigo de las construcciones que por razones de seguridad han tenido que ser derribadas. La reconstrucción avanza a un ritmo muy lento, y las secuelas emocionales aún son palpables en el ánimo de muchos. En medio de este ambiente, el trabajo de nuestra Aula Talita KumCongregación allí se basa principalmente en acompañar, conducir y ser testigos del Amor de Dios ante un gran número de fieles, colaboradores, amigos… El área encomendada a los Dehonianos se extiende desde la zona más urbana donde está la centenaria parroquia de La Merced, hasta las zonas campesinas, varios kilómetros al interior. La parroquia del Sagrado Corazón de Jesúscomprende lugares muy alejados unos de otros y muy distintos en su composición social, varios templos y capillas y población muy dispersa. En torno al principal templo parroquial está la residencia de la comunidad, así como la “Domus Cordis”, Casa Hogar para muchachos que allí estudian, se forman y conviven. Durante las mañanas funciona el Aula de Discapacidad “Talita Kum”, donde varios profesionales atienden a decenas de chicos y chicas con diversas discapacidades. Muy cerca de ese lugar, en el comedor P. Dehon, casi un centenar de niños acude diariamente para comer un buen almuerzo. Además de estas iniciativas, apoyadas todas desde la Provincia española de los Dehonianos, muchas familias reciben apoyo gracias a los Apadrinamientos, por el cual se sostiene la alimentación, medicinas, vestimenta o material escolar de sus hijos. Esta ayuda supone para las familias un gran desahogo, y la garantía de que sus niños crezcan sanos y puedan tener una educación.

Misión Ecuador

Cabe destacar además que, precisamente tras los desastres naturales de 2016, se puso en marcha una gran tarea de reconstrucción y para levantar nuevas edificaciones seguras donde acoger a quienes lo habían perdido todo. La mayoría de esas construcciones lleva también el sello de nuestra Congregación, gracias a la colaboración de muchos en nuestros centros educativos y parroquias de España. Me resultó emocionante conocer a esas familias, escuchar sus palabras de agradecimiento y de alabanza a Dios, contemplar sus rostros de satisfacción porque la vida les da así la oportunidad de volver a comenzar otra vez. Una por una, las familias nos abrieron las puertas de sus casas, nos enseñaron cómo vivían, nos hablaron de ilusión y esperanza. Se trata de las ciudadelas del Km. 8La Marianita y Los Jardines, nuevos barrios nacidos tras una desgracia, pero que son fruto de la generosidad de muchos, semilla de la que ahora brota un futuro mejor.

En Quito, la capital, la presencia Dehoniana es doble. Por un lado está la comunidad de la parroquia de Santa María de la Argelia, y por otro la comunidad formativa de Quito II. En el caso de esta última, hablamos de una casa donde una decena de jóvenes avanza en su discernimiento vocacional hacia la vida religiosa y sacerdotal. Tienen cerca los centros académicos donde estudian, y junto a sus formadores acuden semanalmente al barrio de nuestra parroquia para hacer experiencia de trabajo pastoral, visitando enfermos y ancianos que viven solos. Se trata esta casa de la respuesta a las inquietudes que han ido surgiendo en muchos jóvenes últimamente, gracias al contacto con nuestros religiosos en las parroquias donde trabajan. Cada uno de ellos se pregunta si no habrá sido llamado también a ser anunciador del Reino de Dios en este mundo.

Los religiosos de la parroquia de Santa María de la Argelia atienden varias comunidades de fieles, los cuales se agrupan en torno a capillas diseminadas por el extenso barrio. Además de las labores parroquiales, los religiosos trabajan para abrir diariamente las puertas del Centro de Día para ancianos “Sagrado Corazón”. Acompañados por varios profesionales, los mayores reciben allí una atención adecuada a sus problemas y la comida diaria. Por otro lado, en Quito las familias de los niños apadrinados son convocadas mensualmente por grupos con el fin de recibir una formación y comprobar el progreso de los niños. En la visita al barrio conocí varios establecimientos que colaboran en esta iniciativa, y aceptan los vales de apadrinamientos, donde las familias los canjean de acuerdo a las necesidades de sus pequeños. Finalmente, junto a estas iniciativas varios voluntarios de la parroquia llevan adelante un comedor social los sábados, repartiendo almuerzos a los más humildes del barrio.

Domus Cordis

Esta es a grandes rasgos, hoy por hoy, la labor que nuestros religiosos desarrollan en Ecuador, una parte más de la Provincia española de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. Ellos mismos y cada uno de sus proyectos allí cuentan con todo nuestro apoyo desde España. Siguiendo las huellas del Fundador, P. León Dehon, en comunión con la vida de la Iglesia queremos contribuir a instaurar el reino de la justicia y la caridad cristiana en el mundo.

La ayuda que en España seamos capaces de recoger para ellos es fundamental para llevar a cabo todas estas tareas, ya que sólo con sus fuerzas y medios resultaría imposible. El apoyo que nos brindan muchos bienhechores es también un estímulo para esforzarnos siempre en hacer una gestión más eficaz de los recursos, para llegar realmente a quien más lo necesita. En esta labor estamos. Por eso, entre otras propuestas, seguimos lanzando la campaña para apadrinar niños y niñas tanto en Quito como en Bahía. También seguimos lanzando proyectos que hagan la vida mejor a quienes no han tenido tanta suerte como los que vivimos aquí. Prácticamente ninguna de las actividades que venimos desarrollando en Ecuador sería sostenible si no contaran con la financiación que periódicamente se les envía desde España.

La Delegación de Misiones de la Provincia Española tiene entre sus tareas la de animar y coordinar los proyectos de ayuda a las misiones. Invito a quienes lean estas letras a que nos ayuden a no dejar solos a nuestros misioneros. Ellos han dejado su tierra y sus comodidades para darse enteramente y para desvivirse por los demás. Sirvan estas palabras para motivar en ti el deseo de ayudarnos a ayudar.

 P. Alfonso González

Delegado Provincial de Misiones

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