Carta del Arzobispo de Beira (Mozambique)

Beira_ciclón_mozambique

El ciclón Idai arrasó con todo cuanto se le puso por delante a mediados de marzo. Mozambique fue uno de lo lugares más afectados, y su ciudad de Beira, la segunda más grande del país, fue totalmente arrasada.

Desde Beira, su Arzobispo, el dehoniano D. Claudio dalla Zuanna, ha enviado una carta al Superior General de nuestra Congregación, el P. Carlos Luis Suárez Codorniú, contándole los momentos tan complicados que se están viviendo y agradeciendo la solidaridad de toda la gente.

Reproducimos la traducción de la carta:

“Querido Padre Carlos Luis,

Quisiera agradecerle la invitación que hizo a la Congregación para ayudar a la gente de la diócesis de Beira, afectada por una tragedia cuyo tamaño aún no se conoce exactamente y cuyas consecuencias, como la enfermedad y el hambre, solo están tomando forma.

Varias entidades de la Congregación están respondiendo con expresiones de solidaridad y dando generosas contribuciones. Gracias.

El domingo 31 de marzo celebramos una misa de sufragio para las víctimas en toda la diócesis. Se habla de unas 600 en el territorio de la diócesis, pero tenemos conocimiento de cientos de cuerpos que se encuentran en áreas donde los ríos han inundado miles de kilómetros cuadrados.

En esta celebración, nos preguntamos qué quiere decirnos la voz del Señor en este viaje de Cuaresma que para esta gente realmente ha adquirido la dimensión de cruzar el desierto como el pueblo de Israel. Personalmente, presidí la celebración en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, el edificio religioso más grande de la diócesis que se derrumbó con la furia del viento.

Junto al altar, la estatua del Sagrado Corazón se recuperó de los escombros. Una estatua herida, cabeza y mano derecha rota. Pero la mano izquierda que indica que el Corazón traspasado ha adquirido mayor prominencia, nos recuerda que es gracias a esa herida que nos hemos salvado.

Incluso las heridas que este ciclón ha abierto en nuestra Iglesia, nuestra sociedad y nuestras vidas pueden convertirse en oportunidades para la vida. En la reacción de la gente, en los gestos de solidaridad, en la participación en la Eucaristía, notamos que algo nuevo ya está emergiendo: mayor solidaridad, mayor atención a los pobres, mayor unidad entre celebración y vida.

Sí, de esta tragedia puede nacer una comunidad cristiana renovada. Incluso a través de esta herida, que Cristo trae a su Cuerpo, a su Pueblo, seremos tratados.

Unidos en el Corazón de Jesús.

Claudio, scj”.

No olvidemos a las víctimas del ciclón Idai, conforme pasen los meses van a necesitar más aún nuestra ayuda. Colabora con Mozambique aquí.

 

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